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LAS CONSTELACIONES DEL ESPÍRITU

DIFERENCIAS ENTRE CONSTELACIONES TRADICIONALES, MOVIMIENTOS DEL ALMA Y MOVIMIENTOS DEL ESPÍRITU EN SU REALIZACIÓN. VENTAJAS Y DESVENTAJAS.
Movimientos del alma - movimientos del Espíritu
Así como el alma personal que responde a un solo individuo y se intentara mover de forma consciente hacia sus propios deseos, en principio en su propio beneficio, consciente o inconscientemente el alma grupal actuara también como un solo ser, con múltiples individuos pertenecientes al grupo. Recogiendo en ella también a los excluidos. De forma que puede actuar en otras direcciones diferentes a lo que pretende el alma personal.
Estos movimientos del alma son los clásicos que se ven en Constelaciones Sistémicas Familiares, y generalmente, van a estar relegadas al ámbito humano. O sea, sin conciencias superiores o espirituales, o de otra índole, en un principio (ya aparecerá, no se preocupen)
Poniendo otro ejemplo diferente a lo humano, el movimiento del alma personal de una colmena sería el de cada abeja, el Movimiento del Alma (grupal) sería el del conjunto de la colmena, que vela por la supervivencia conjunta del grupo, aunque tengan que ser sacrificados en vida, pero que siguen siendo considerados en existencia.
En los movimientos del Espíritu se trascienden los códigos grupales, por ejemplo el código de bien y mal según la época y grupo que lo establezca. Y pueden intervenir conceptos espirituales más allá de la conciencia actual humana. Además en los Movimientos del Espíritu el constelador debe de encontrarse en sintonía con ellos, interviniendo de una forma más libre, creativa, pero no determinista, durante la constelación. El constelador no encajona sus conceptos o sus intenciones personales y morales.
En los Movimientos del Alma, el objetivo es que todo ocupe su lugar, su jerarquía, su orden, sea reconocido y respetado, y se reintegre a todos los que están. El alma grupal tiene una conciencia común y es esta conciencia la que actúa sobre los individuos. Así se desarrollan sentimientos como la culpa, o por el contrario la inocencia. Con estos sentimientos nuestra conciencia nos puede dirigir, de forma agradable, con la inocencia, o desagradable, con la culpa, a saber lo acorde que están nuestros actos con la pertenencia al alma grupal. Esta pertenencia al grupo, esta conciencia es la que nos hace distinguir el bien del mal.
En los Movimientos del Espíritu los movimientos son lentos, y deben ser así, ya que es una fuerza superior y externa la que toma riendas y sabe que hay que hacer, uniendo lo estaba desunido. Cualquier intención, tanto del representante como del constelador, interrumpe este proceso.
En los Movimientos del Alma suele haber una intención, la del cliente, por solucionar un conflicto especifico. En los Movimientos del Espíritu se ponen en marcha elementos que no se habían tenido en cuenta y la solución o resolución puede ser diferente a lo que se planteaba.
El los Movimientos del Espíritu el amor hacia todos y el Todo está presente en todo momento en la constelación, y el movimiento sanador empieza a producirse, sin terminar cuando finaliza la constelación, sino que sus efectos siguen actuando a lo largo del tiempo.
LA SINTONIA CON EL ESPIRITU
Para poder realizar constelaciones del espíritu, debemos estar en sintonía con él.
Esto nos concede una determinada serenidad, pero, serenidad dentro de un movimiento. Y esto no debe producirnos temor. Por eso, nuestros diversos ámbitos de temor, de miedo en la vida, deben ser sustituidos en lo posible por una actitud de presencia, observación, y testigo, que presencia la constelación de otro, manteniendo el respeto por la dignidad del cliente y la suya propia.
Por supuesto al entrar en sintonía con el movimiento del espíritu del otro, nos hará entrar en sintonía con nuestro propio espíritu.
En las constelaciones del espíritu, para que sean así, deben evitarse, en lo posible, las intenciones y deseos del alma personal y del alma grupal, y dejar solo que actué la conciencia espiritual.
El constelador, debe de estar, en lo posible y previamente, conectado con el Espíritu. Desprovisto de deseos e intenciones que le dirijan, consciente o inconscientemente, a cualquier aspecto manipulativo.Conectarse con el Espíritu en Grande, sería lo mismo que conectarse con el espíritu personal, pues están hechos de lo mismo.
Normalmente, este sencillo proceso se observa en el constelador como un cierto estado de serenidad, de comprensión y de amor, que establece mediante su respiración, y que puede acompañar de una visualización o simplemente un sentimiento interior.Sentir esto ya es muy bonito y de alguna forma pertenece al gran misterio de la especie humana.
Pero, de alguna forma, en las Constelaciones Sistémicas del Espíritu, el constelador/a se aproxima más al papel del tradicional guía chamánico, pero sistémico y occidental. Las Constelaciones Sistémicas del Espíritu, al abarcar más campo que el personal o grupal del cliente, envuelven al constelador. Y éste debe dejarse llevar en las alas trasparentes de la constelación.
De alguna forma, aquí, se hará más relevante, influyente y determinante, que esa conexión con el Espíritu en Grande, sea cierta, sea verdadera. Cuando esto no es así, la Constelación Sistémica del Espíritu determinada, puede mostrar más bloqueos en sus movimientos e incluso más pesadez o astenia en el conjunto de representantes.
Los representantes de estas Constelaciones Sistémicas del Espíritu, deben de evitar en los posible cualquier intención o deseo personal (deseo de ayuda, de solución, de inquietud, de adonde puede conducir, etc.).
Dentro de que no existen reglas e intenciones, es conveniente que trascurran en silencio sin utilizar en lo posible la relación verbalizada, (el constelador evita preguntar en lo posible, ni como se encuentran, sólo lo acontece y se deja llevar).
Es de señalar, que aquellos consteladores que comprenden y sienten, tanto en constelaciones como en su vida habitual, este respeto, comprensión y posición corazonada, no advertirán demasiada diferencia con su forma normal de actuar. Pero aquellos, en los cuales su historia personal, sus implicaciones sistémicas les resta comprensión al otro, llevándoles a una actitud más manipulativa, intencionada y, en no pocos casos, dictatorial, pasaran un mal trago al vérselas con el Espíritu en Grande. Pero este es otro método conveniente para pasar de dificultador a facilitador. Muchas veces, en la humildad está la calve y la enseñanza del proceso.
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